PROCESO CONTRA LOS BRUJOS
"Contra Mateo Coñuecar y otros por asociaciones ilícitas y envenenamientos" , caratuló el Juzgado de Ancud a un extraño proceso contra los "brujos o curanderos de Chiloé (que) han formado por largos años, una sociedad criminal que ha producido la miseria y muerte de familias enteras... Por la ignorancia de una gran parte del pueblo que había llegado a creerse que los tales brujos eran no sólo unos sabios por sus conocimientos en medicina, sino tenían facultades sobrenaturales para hacer morir a las personas que no obedecían sus mandatos ". Con estas palabras lo establecía el intendente de Chiloé (1877-1883), don Luis Martiniano Rodríguez, quien deriva esta persecución en un proceso a más de un centenar de indígenas. El Sínodo de 1851, reglamentó también castigos a quienes estaban envueltos en prácticas de brujería y de machis.
El proceso de 1880-81 determina un conocimiento más exacto de la "Recta Provincia", pero en momentos en que la secta comenzaba a desviarse de su carácter étnico y empezaba a satisfacer odios y odiosidades personales.
Es interesante conocer fragmentos de la declaración de Mateo Coñuecar, oriundo de Tenaún, hecha el 26 de Marzo de 1880:
Es una "casa subterránea... que se halla situada en una quebrada inmediata a la casa en que vivió el finado José Marimán (brujo), de donde hay un camino para llegar a ella. De la casa donde vive Aurora Quinchén (hechicera) también distancia de cuarenta metros. Esa habitación adentro está enmaderada, tiene una mesa, cuatro sillas principales y tres bancos de madera".
Este recinto nunca fue hallado y -hoy en día- la creencia señala que la Mayoría ya no funciona en esa cueva. Se supone que residen en forma permanente dos seres humanos transformados a un condición semi-animal. La declaración de Mateo Coñuecar expone claramente a estos seres.
"Ahora veinte años (1860) y cuando era Rey José Marimán se le ordenó fuera a dicha cueva para llevarle carne a unos animales que habían dentro de ella. Cumplió la orden llevándoles carne de un cabrito que degolló, Marimán acompañó y al llegar a la cueva, éste comenzó a dar unos saltos que acostumbraban los brujos y en seguida abrió la puerta. Esta se halla cubierta con una capa de tierra (tierra con pasto para ocultarla) y después se halla con una chapa que tiene llave de alquimia (latón). Se valió de ésta para abrirla y luego vinieron de adentro dos seres completamente desfigurados que se parecían el uno a un chibato porque también se arrastraba y el otro era un hombre desnudo y con una barba y el pelo que le llegaban a la mitad del cuerpo y que eran completamente blancos. A este último conocían con el nombre de "Inbunche " y a aquél con el de "Chibato". Este también tenía el pelo y la barba blanca y muy largas y su cuerpo lo tenía cubierto de una especie de cerda que le habían hecho salir con la yerba "Picochihuín" que se halla en los "Traiguenes" o saltos de agua, con la cual le hacían fricciones y también se la hacían beber, secándole el zumo de las hojas".
El chibato e imbunche existían desde que la cueva fue construida y que eran reemplazados por otros, al morir estos. Coñoecar agrega que el Consejo determinaba qué personas serían chibato e inbunche, los cuales eran tomados por la fuerza, encerrándolas en la cueva. "Ahí los acostumbraban a vivir como era la costumbre sin permitir que salieran a ninguna parte y manteniéndolos con carne de chibato, de cabrito, de niños difuntos que robaban para llevarles continuamente. La bebida que les daban era agua de Picohihuín. Así acostumbraban a estos individuos a desempeñar el papel que quisieran y les enseñaban a hacer algunos saltos o brincos.
Con la colaboración de Renato Cárdenas Alvarez. Reproducido con autorización del autor de "EL LIBRO DE LA MITOLOGÍA historias, leyendas y creencias mágicas obtenidas de la tradición oral". Ed. Atelí. Chiloé, 1997.
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/
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