lunes, 17 de diciembre de 2018

¿De dónde Viene el nombre de Atamu?

Atamu Araki, el protagonista de mi novela, fue tomado de Atamu Tekena, activista y Ariki que peleó por los derechos territoriales de Rapa Nui. Fue famoso por haberle entregado pasto a los chilenos, como diciendo que  podían quedarse con el pasto, porque la tierra no podían dársela. En esta entrada puedes conocer más detalles al respecto.

Atamu Tekena

A mediados de 1885, don Benjamín Vicuña Mackenna escribe un artículo titulado “El reparto del Pacífico”. En él hace referencia a que varias naciones europeas y americanas han anexado diversas islas y archipiélagos del Pacífico Sur y se pregunta por qué Chile no ha tomado ninguna, especialmente a Pascua que es la más cercana al territorio: “Si de nuestro país ha partido la luz del evangelio y de la civilización a Pascua, debe ser también nuestra bandera la que allí flamee”.

En 1870 la Armada chilena envía a la corbeta O’Higgins a un viaje de reconocimiento. Como cadete viaja Policarpo Toro.

Desde el establecimiento de la misión católica en la isla, el Obispo de Tahiti Monseñor Tepano Jaussen se preocupó por la situación isleña, abogando porque Chile tomara posesión de esta. Por otro lado, los rapanui en tres ocasiones diferentes solicitan formalmente la protección del gobierno francés, la cual es rechazada en todas las ocasiones. Francia no tenía mayor interés en ella.

En carta enviada el 6 de septiembre de 1871 al Reverendo Padre Superior de la Congregación de Valparaíso, Tepano Jaussen ruega a las autoridades eclesiásticas chilenas convencer al gobierno chileno de comprarle las tierras que el Arzobispado posee en Isla de Pascua.

“Me parece que la República no puede dejar escapar esta ocasión de apropiarse muy legítimamente de un punto importante sobre sus costas; esta isla es buena para llevar deportados, pero la utilidad más grande que puede Chile obtener de ella es el impedir, en un caso de guerra de que una nación extranjera instale allí un barco a vapor...”

En carta del 30 de septiembre del mismo año reitera esta petición,

“Nos haría un gran servicio al vender a la república de Chile nuestras propiedades en Isla de Pascua... Me parece que la República haría bien mal en dejar escapar esta ocasión de tomar posesión de una isla de 10.000 ha de buena tierra... Podemos más tarde negociar una venta entre la República y los naturales transportados acá[35] para la cesión de sus tierras pero lo esencial para nosotros es vender lo que nos pertenece...

Esta negociación es continuada por el sucesor de Jaussen, Mons. Marie Joseph, quien en carta enviada a Valparaíso en septiembre de 1887 sostiene,

“... estoy totalmente dispuesto a cederle con acuerdo de la Santa Sede, mis derechos de jurisdicción sobre Isla de Pascua. El Gobierno de Chile puede tomar posesión de esa isla y colonizarla transportando allí desde campos chilenos familias enteras...

En estas negociaciones un personaje clave será Policarpo Toro, quien actúa como intermediario en las negociaciones con la iglesia. Realiza varios viajes a Tahiti, recalando antes en Pascua, donde aprovecha de negociar con Arii Paea Salmon la posibilidad de comprar terrenos de propiedad de los hermanos Salmon, propietarios de los animales comprados a Tepano Jaussen y de los terrenos de los nativos en el sector de Vaihu, y propiedades de John Brander, sucesor de la Sociedad Brander-Bornier.

Así, a mediados de 1887, Toro suscribe un contrato con el Sr. Tati Salmón por sus propiedades en Pascua. Regresa a Valparaíso con la escritura de compra y venta de las propiedades de los hermanos Salmon, con un compromiso de venta de las propiedades de John Brander y el traspaso de la jurisdicción eclesiástica a Santiago.
(…)

El día 9 de septiembre de 1888, se firma un documento de cesión -Vaai Honga Kaina- y una proclamación -Vananga Haake-, ambos redactados en español y en una mezcla entre rapanui y tahitiano antiguo. El texto en español del documento de cesión, fue trascrito por Vergara en 1939. En 1974, los originales de este documento fueron entregados a Grant McCall por los ya ancianos Juan Riroroko Mahute y su esposa Luisa Tuki Kaituhoe para su custodia hasta que los tiempos sean propicios[39]. El acta es bastante concisa y el texto en español no hace alusión a la propiedad de la tierra, sólo hace referencia a la cesión de soberanía al Gobierno de Chile y especifica que los jefes rapanui se reservan el título de jefes del que están investidos. El texto en Rapanui/Tahitiano, difiere en algunos puntos sustanciales con el escrito en español. Este último habla de cesión de tierras, sin embargo en el texto rapanui se usa el concepto de mau te hoa kona “amigo del lugar”. Recordemos que pocos años antes, los isleños en varias instancias solicitaron al gobierno francés establecer el protectorado. No se habla de ceder tierras o su propiedad. De hecho, el texto en español habla de ceder para siempre y sin reserva la soberanía, mientras que el texto rapanui/tahitiano traducido al Rapanui moderno dice, ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta, vale decir, “escribir sobre lo de arriba” , refiriéndose a lo superficial del terreno, “lo de abajo no se escribe aquí”, o sea no entra en el acuerdo, haciendo alusión al kainga, el territorio. Según la tradición oral, el entonces ariki Atamu Tekena como gesto simbólico y para reafirmar el acuerdo entre las partes, cogió un trozo de pasto con tierra entregándole el pasto a los comisarios, quedándose ellos con la tierra, queriendo decir con esto que otorgan la soberanía al gobierno chileno, pero se reservan el derecho inalienable y ancestral de su tierra.[40] Estella recoge las versiones de los isleños que recuerdan ”... que traía el capitán tres sacos de plata uno para el señor Brander, otro para el subdelegado y el tercero para el rey de la isla (?)... El rey rechazó el saco de dinero diciendo: ”... lleva tu plata, que yo, ni ningún kanaka, hemos vendido terreno alguno...”.

El rey, en ocasión que Pedro Pablo Toro ya estando solo en la isla, iza la bandera chilena, diciéndole:

“- Tu bandera puedes poner, pero en el mismo palo de nuestra bandera y en la parte baja, la alta es para la nuestra.
- Muy bien así lo haré, contestó el señor Toro, y el rey agregó:
- Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido: sabemos que el señor Obispo puso a la Isla bajo el protectorado de Chile, mas nada se ha vendido.”

Los periódicos de la época, al regreso a Chile de la nave Angamos, hacen alusión a este acto, escribiendo:
“La ocupación de la Isla de Pascua. La toma de posesión de esta isla tuvo lugar el 9 del presente con las formalidades i ceremonias de estilo en estos casos. Para constancia se levantó una corta acta en castellano i pascuense o como se llame el idioma de los naturales...”
Ya en esa época, hubo voces que lo cuestionaron. Una curiosa nota aparece en el diario La Época -26 de septiembre del mismo año-, haciendo referencia a las formalidades:

“La toma de posesión a nombre del gobierno de Chile de la isla de Pascua, dice un diario de Valparaíso, sólo fue presenciada por uno de los vendedores, Mr. Salmon y dos señores extranjeros y sin asistencia de ningún oficial del Angamos... La posesión solo se empezó a ejercer sobre lo que Mr. Salmon aseguró que le pertenencia y sobre lo que se llama la misión tahitiana. El resto de la isla quedó en manos de los señores Brander mientras estos terminan un juicio que tienen pendiente en Burdeos, terminado el cual entregarán la parte que les corresponde y recibirán por ella seis mil libras...” Finalmente aludiendo a un negocio personal del capitán del barco -compra de vainilla, cacao y coral- dice, ”... Ha sido el mayor provecho que se ha obtenido de ese viaje sin objeto práctico, sin utilidad para el Estado sin gloria para nuestra bandera. La ocupación de Pascua tiene sabor a filibustería”.

A través de este “Acuerdo de Voluntades”, se sella entonces la cesión de la soberanía entre el ariki Atamu Tekena y el Capitán Policarpo Toro. En este acuerdo están las bases del compromiso que asumiría el Estado de Chile frente a la isla y sus habitantes. Los isleños alegan el incumplimiento de tal compromiso, como causa de los muchos conflictos del pasado reciente y, en particular, de la actitud de rechazo de la comunidad rapanui hacia el “fisco” de Chile y a los chilenos en general[45].

La firma de este tratado tendrá consecuencias más adelante, cuando las autoridades se desentiendan de los acuerdos tomados por los jefes rapanui y Policarpo Toro, al confundir el concepto de soberanía con el de tenencia de la tierra, inscribe entonces la totalidad de los terrenos, con excepción de aquellos que ocupan los isleños, a nombre del fisco chileno, realizando licitaciones y ofreciéndola en calidad de arriendo; en definitiva y a través de estos mecanismos, otorgando títulos de dominio a quienes son sus propios dueños.

Resumiendo la situación de las tierras al momento de la firma de este acuerdo, el gobierno de Chile adquiere derechos sobre los antiguos bienes de la iglesia -635 hectáreas-, de los terrenos de los hermanos Salmón –aproximadamente, 700 hectáreas- y de los terrenos de John Brander. El resto seguía perteneciendo a los rapanui.

Fuente: http://biblioteca.serindigena.org/libros_digitales/cvhynt/v_i/1p/v1_pp_3_rapanui-_.html 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

El origen de Javier Leucotón

El alcalde de Tirúa

Javier Leucotón, el alcalde de Tirúa que es a la vez lonco, y utiliza la política para fortalecer los intereses de su gente, está inspirado ligeramente en Adolfo Millabur, primer alcalde mapuche. El apellido Leucotón del personaje de la novela fue tomado del Cacique Leucotón, quien decapitó de un mazazo a Pedro de Valdivia en la Batalla de Tucapel. 

Alcalde Adolfo Millabur: “Es tiempo de ponernos de pie”

El primer alcalde mapuche del país que llegó a la Municipalidad de Tirúa sin saber firmar un cheque, propicia una Constitución plurinacional y ello no significa independencia, asegura. Por 14 mil años de historia pide respeto y consideración y, en el movimiento estudiantil visualiza la nueva forma de entenderse o contrato social que requiere un Chile todavía piramidal. “En esa fiesta vamos a entrar nosotros”, dice.
Fiel a sus raíces, instaló su casa en el sitio de su abuelo Domingo Millabur, ahí mismo en El Malo, a 35 kilómetros de Tirúa, en la comunidad donde creció junto a sus ocho hermanos y otros tantos amigos con los que caminaba 30 kilómetros diarios hasta la escuela de Antiquina. Se levantaba a las cinco de la mañana y entre juegos y peleas por el camino, llegaba a media mañana y después de dos o tres horas en clases, reemprendía el viaje. De noche estaba otra vez en casa.

Ni sabe cómo aprendió a leer, confidencia este primer alcalde mapuche del país en 1996, que ya va en su cuarto período con uno de “vacaciones democráticas” entre medio. Tenía, entonces, 28 años y experiencia como concejal, pero ni idea de firmar un cheque. “Si yo fracasaba, quedaba de ejemplo que el mapuche no era capaz ni siquiera para dirigir una comuna como Tirúa. El reto era difícil: primero traerles soluciones de la vida cotidiana a los tiruanos (no todos mapuche) y, al mismo tiempo, tenía que ser un espejo para mi pueblo. Con esa carga tuve que gobernar durante los dos primeros periodos”, dice.

Pero pasó la prueba de la blancura y pronto estuvo en las comunas adyacentes proclamando a otros candidatos de la etnia. Hace poco, como autoridad y dirigente de la Identidad lafquenche, participó en el encuentro empresarial Erede 2014, en SurActivo, en Talcahuano, donde apeló al mejor trato que espera para su pueblo tanto desde el Estado como del empresariado y de la necesidad de recuperar y preservar los recursos naturales del Wallmapu -el todo- del que cada humano es sólo una parte.

“Nadie está en contra de que se produzca madera, pero seamos responsables y respetemos el medio ambiente; si no cuidamos las macro y micro cuencas; si no cuidamos los acuíferos no solamente el alimento va a escasear; también el agua. Sin madera se puede vivir pero sin agua, no”, advierte Adolfo Millabur Ñancuil (48), bien convencido de que el pueblo mapuche está hoy en mejor pie para cristalizar sus demandas: una nueva Constitución plurinacional con relaciones interculturales que implique redistribución del poder.

Y cuando habla de “pluralidad”-enfatiza- habla de “cohabitación”, del respeto al otro en la dimensión que le corresponde; subraya que no se trata de expulsar ni a uno ni a otro, sino que de dialogar y de entenderse en forma fluida y con reglas distintas a las actuales que siguen siendo piramidales en Chile.

Fuente: http://www.revistanos.cl/2014/09/alcalde-adolfo-millabur-es-tiempo-de-ponernos-de-pie/



lunes, 3 de diciembre de 2018

El origen de Uomara

Uomara, uno de los antagonistas de "Tierras de Magia, Mares de Brujería", originalmente se llamaba Kupen, luego pasó a ser bautizado como Caupolicán Dawson, y finalmente se llama Uomara, inspirándose en un héroe de las leyendas de su pueblo. 

En esta ocasión comparto las leyendas en torno a este personaje.

Uomara vence al monstruo

Vivía en una caverna abierta en la parte sur de la isla Gabler, un monstruo, león, toro o foca, que vigilaba los mares que circundaban la isla y que devoraba a todos los que se acercaban a su alcance. Si alguna piragua desprevenida llegaba por esas aguas, el monstruo la destruia y el seguida sus tripulantes eran devorados. El terror que ese animal había infundido en todas las islas no era para ser descrito; pocos eran los que se sentían con coraje para lanzarse al mar, temerosos de un encuentro con el monstruo y de morir desgarrados por él. Un joven de nombre Uomara, pequeño de cuerpo, animoso y resuelto, muy diestro en todos los ejercicios corporales y en el manejo de los instrumentos de caza y pesca, con la honda y el arpón, tomó la resolución de exponerse a ser víctima del monstruo y librar a su país de esta amenazatodos los días; comunicó sus pensamientos a sus mujeres y aunque trataron de disuadirlo de su peligrosa empresa, emprendió su expedición. Solo, en su piragua, se dirigió a los sitios frecuentados por el monstruo, el cual, apercibido de una presa que sin duda le parecía fácil, le salió a su encuentro impetuoso, para hacerlo su víctima. Uomara no se sintió amedrentado de la proximidad del enemigo de su pueblo, y echando mano a su honda, le lanzó un guijarro, que le acertó en un ojo; otro lanzado con igual destreza y suerte lo dejó ciego. La empresa se facilitó en extremo, su arco lo acribilló con saetas y el arpón consagró por último la victoria del héroe. Uomara cargó con el cadáver comprobante de su victoria, lo que le valió el aplauso general y la gratitud del pueblo que, en celebración de la extinción del sanguinario monstruo, se entregó a las locas alegrías.

Versión de Alejandro Cañas Pinochet

Otra hazaña de Uomara

Vivía en las costas de la isla Hoste un feroz gigante, producto de los amores de un peñasco y una mujer, que hacía sus presas predilectas en las mujeres de las comarcas vecinas, a las cuales llevaba a las grutas que habitaba, para disfrutar sin otra limitación que su deseo de los obligados amores de sus raptadas, quienes se veían forzadas a ser complacientes para librarse de su crueldad. Los hombres de la comarca, amedrentados por la ferocidad del gigante, no se atevían a intentar siquiera la libertad de sus mujeres y esta impunidad animaba al gigante a ser cada día más cruel con sus prisioneras.
Alentado Uomara con el éxito obtenido en su empresa contra el monstruo de la isla Gabler, se dispuso a ir a desafiar al de Hoste, matarlo, darle libertad a las mujeres cautivas y devolver la tranquilidad a sus compatriotas. El gigante tenía a su favor sus hercúleas fuerzas, la fama de su ferocidad y solo tener una pequeña parte de su cuerpo vulnerable, que era el talón.
Uomara no tomó en cuenta la desventaja en que en la lucha estaría respecto del gigante; y aprovechando la ocasión de que este se vio repentinamente enfermo, fue a su guarida, lo atacó con el mayor denuedo, lo venció y le dio muerte. En seguida devolvió a las mujeres cautivas su libertad, cargó con el cadáver del gigante y llegó con él al puerto de donde había salido. 

Versión de Alejandro Cañas Pinochet

Fuente: Plath, Oresthe. Geografía del mito y la leyenda chilenos. 1995, Santiago: Grijalbo.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Los Brujos en Tierras de Magia, Mares de Brujería, Parte 3

¡Hola hola amiguitos! ¿Cómo están? Esta es la tercera entrada de mi blog. Hoy conoceremos el origen de uno de los personajes de mi novela, el brujo Mariman, que es el brujo Rey de La Mayoría.

PROCESO CONTRA LOS BRUJOS

"Contra Mateo Coñuecar y otros por asociaciones ilícitas y envenenamientos" , caratuló el Juzgado de Ancud a un extraño proceso contra los "brujos o curanderos de Chiloé (que) han formado por largos años, una sociedad criminal que ha producido la miseria y muerte de familias enteras... Por la ignorancia de una gran parte del pueblo que había llegado a creerse que los tales brujos eran no sólo unos sabios por sus conocimientos en medicina, sino tenían facultades sobrenaturales para hacer morir a las personas que no obedecían sus mandatos ". Con estas palabras lo establecía el intendente de Chiloé (1877-1883), don Luis Martiniano Rodríguez, quien deriva esta persecución en un proceso a más de un centenar de indígenas. El Sínodo de 1851, reglamentó también castigos a quienes estaban envueltos en prácticas de brujería y de machis.

El proceso de 1880-81 determina un conocimiento más exacto de la "Recta Provincia", pero en momentos en que la secta comenzaba a desviarse de su carácter étnico y empezaba a satisfacer odios y odiosidades personales.

Es interesante conocer fragmentos de la declaración de Mateo Coñuecar, oriundo de Tenaún, hecha el 26 de Marzo de 1880:

Es una "casa subterránea... que se halla situada en una quebrada inmediata a la casa en que vivió el finado José Marimán (brujo), de donde hay un camino para llegar a ella. De la casa donde vive Aurora Quinchén (hechicera) también distancia de cuarenta metros. Esa habitación adentro está enmaderada, tiene una mesa, cuatro sillas principales y tres bancos de madera".

Este recinto nunca fue hallado y -hoy en día- la creencia señala que la Mayoría ya no funciona en esa cueva. Se supone que residen en forma permanente dos seres humanos transformados a un condición semi-animal. La declaración de Mateo Coñuecar expone claramente a estos seres.

"Ahora veinte años (1860) y cuando era Rey José Marimán se le ordenó fuera a dicha cueva para llevarle carne a unos animales que habían dentro de ella. Cumplió la orden llevándoles carne de un cabrito que degolló, Marimán acompañó y al llegar a la cueva, éste comenzó a dar unos saltos que acostumbraban los brujos y en seguida abrió la puerta. Esta se halla cubierta con una capa de tierra (tierra con pasto para ocultarla) y después se halla con una chapa que tiene llave de alquimia (latón). Se valió de ésta para abrirla y luego vinieron de adentro dos seres completamente desfigurados que se parecían el uno a un chibato porque también se arrastraba y el otro era un hombre desnudo y con una barba y el pelo que le llegaban a la mitad del cuerpo y que eran completamente blancos. A este último conocían con el nombre de "Inbunche " y a aquél con el de "Chibato". Este también tenía el pelo y la barba blanca y muy largas y su cuerpo lo tenía cubierto de una especie de cerda que le habían hecho salir con la yerba "Picochihuín" que se halla en los "Traiguenes" o saltos de agua, con la cual le hacían fricciones y también se la hacían beber, secándole el zumo de las hojas".

El chibato e imbunche existían desde que la cueva fue construida y que eran reemplazados por otros, al morir estos. Coñoecar agrega que el Consejo determinaba qué personas serían chibato e inbunche, los cuales eran tomados por la fuerza, encerrándolas en la cueva. "Ahí los acostumbraban a vivir como era la costumbre sin permitir que salieran a ninguna parte y manteniéndolos con carne de chibato, de cabrito, de niños difuntos que robaban para llevarles continuamente. La bebida que les daban era agua de Picohihuín. Así acostumbraban a estos individuos a desempeñar el papel que quisieran y les enseñaban a hacer algunos saltos o brincos.

Con la colaboración de Renato Cárdenas Alvarez. Reproducido con autorización del autor de "EL LIBRO DE LA MITOLOGÍA historias, leyendas y creencias mágicas obtenidas de la tradición oral". Ed. Atelí. Chiloé, 1997.

Fuente: 
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Los Brujos en Tierras de Magia, Mares de Brujería, Parte 2


Bienvenidos a mi nuevo blog. Acá publicaré datos y curiosidades respecto a las fuentes de mi novela. En esta segunda entrada continuaré con más brujos, cuyos nombres han sido tomados de leyendas locales. ¡Que lo disfruten!

Peucho Brujo

En los primeros años de su carrera brujeril, este verdugo gozó mucho, porque en fiestas y reuniones públicas era muy agasajado por los brujos, en razón del interés de tenerlo siempre grato. 
Peucho producía en el día claro ruidos como el trueno, presentaba ríos, hacía brotar culebras y otras sabandijas, y enlesaba al individuo más cuerdo. 
Un ardiente día de verano, una niña soltera de Achao iba al pueblito de Quinchao, y al pasar frente  la quebrada en que vivía Peucho, le salió al encuentro un enorme lagarto que mostraba una lengua desmesurada y terminaba en una especie de rosa que despedía destello como una llama.
La mujer quedó extática a la vista de esta aparición. El lagarto se le acercó entonces y ella quiso pegarle con su bastón, pero el reptil acortó más la distancia en actitud agresiva. En vista de esto la mujer huyó corriendo y se detuvo a una cuadra de distancia, detrás de una mata de arrayán, de donde ocultamente se puso a observar y pudo observar con el mayor asombro, que el lagarto iba transformándose poco a poco en un hombre, el cual no era otro que el mismo Peucho.
Este era el brujo más osado que hasta entonces se había conocido, pues a la luz meridiana se atrevía a hacer sus bellacadas.

Versión de Arturo Mutizábal

Peucho

Peucho avanza por entre las montañas y los ríos de Chiloé, silencioso, invisible, sin más signos de presencia que el terror que de súbito se apodera de los animales; Peucho, seguido de culebras y sabandijas; Peucho, cuya sola mirada produce llagas incurables; Peucho, embaraza a las vírgenes mientras duermen; lleva a la muerte a los enfermos, introduciéndose a la alcoba cuando los que se cuidan se quedan traspuestos; Peucho hace nacer los ríos; su silbido hiere como un cuchillo, su voz es el trueno.

Versión de Diego Muñoz

El Tacán

Tacán es un personaje porfiado, caprichoso, que es brujo y ladrón, a quien se castiga hasta dejarlo medio muerto; pero luego se repone y vuelve a las andadas. Es una especie de Pedro Urdemales chilote.

Versión de Francisco J. Cavada.

Fuente: Plath, Oresthe.(1995) Geografía del mito y la leyenda chilenos. Santiago: Grijalbo.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Los Brujos en Tierras de Magia, Mares de Brujería

Bienvenidos a mi nuevo blog. Acá publicaré datos y curiosidades respecto a las fuentes de mi novela. Comenzaré por algunos de los brujos, cuyos nombres han sido tomados de leyendas locales.

Santiago: 
El Brujo que llevó a cheque a un limpio

Llevar a cheque significa llevar al apa, a la espalda, a otra persona.
Cuentan que un día vinieron juntos de la vecina ciudad de Castro, dos habitantes de Yutuy que fueron en la mañana para efectuar algunas diligencias en las oficinas de Castro.
Yutuy queda a 15 minutos de Castro por vía Marítima en lancha a motor y 35 a 40 minutos por vía terrestre. Uno de ellos vivía cerca de la playa y el otro mucho más al centro, como a una hora de camino desde la playa a su hogar. Se pusieron de acuerdo en el trayecto que debían hacer de la playa a la capilla, donde debían separarse, pero ninguno de los dos tomó el camino que los conducía a sus respectivos hogares, sino que se dirigieron a casa de unas señoritas que vendían licor: mistela, vino y chicha. Una vez que hubieron bebido de todo un poco, nuestros amigos se dispusieron a retirarse a sus hogares, entre tanto, ya había oscurecido y Juan no portaba linterna, por lo que estaba un tanto preocupado de cómo poder llegar a su hogar sin luz y tenía que andar por callejones llenos de lodo y cruzar muchas trancas. Santiago, que así se llamaba el que vivía lejos, y siempre andaba con la cara del lado izquierdo, cubierta con un pañuelo blanco de seda, viendo la aflicción de su amigo, le preguntó ¿Quieres llegar luego a tu casa? Claro que me gustaría, contestó Juan; pero en estas condiciones: sin luz, mareado por los tragos y con zapato bajo, llegaré a media noche con hambre y embarrado, y tal vez mi esposa ya esté durmiendo. ¡No te aflijas tanto, amigo! Le dijo Santiago, yo te iré a dejar a tu casa en un abrir y cerrar de ojos, pero tienes que pagarme.

Como Juan sabía que Santiago era brujo, quiso cerciorarse por sí mismo, y no trepidó en contestar que le daría lo que pida una vez que esté en su casa.

Santiago encendió su macuñ y se colocó a Juan al apa y emprendió vuelo. Juan se asustó tanto, se puso a gritar y le decía a su amigo: Oye, Santiago a dónde diablos me llevas, no tan rápido; y tironeaba a su conductor para que mejor lo soltara. Tanto tironeó que le arrancó el pañuelo que cubría la cara de Santiago y, cual sería su asombro al ver que tenía el tatuaje de una culebra en la cara del lado izquierdo.

Santiago se disgustó mucho por la actitud de Juan y le pidió que no le contara a nadie lo que había visto, porque si lo contaba antes de cumplir un año a esa fecha, Santiago moriría.

Juan llegó a su casa en un santiamén, asustado pero sin embarrarse. Santiago le pidió a Juan un chaleco nuevo de casimir y un par de zapatos nuevos que Juan había traído de Punta Arenas.

La esposa de Juan, intrigada por los obsequios que este hizo a su amigo, no cesaba de preguntar hasta que un día muy enojada le dijo: Estas son puras cosas de borrachos y yo voy a ir a buscar el chaleco y los zapatos, por lo que Juan se vio obligado a contarle a su esposa, bajo juramento, todo lo sucedido, y cuentan que Santiago murió antes del año.

Coché Camé
El Brujo Coché Camé

Cuentan que en Hueico había hace muchos años, una cuadrilla de ladrones que hacían estragos en los alrededores. Se trataba de los Chiguay-Barría.

Una vez fueron sorprendidos robando carne ahumada donde la señora Teresa; fuera de la enorme paliza que llevaron por parte de los dueños de casa, la señora Teresa fue dio cuenta a Carabineros y, como aún no existía carretera ni había vehículos, los policías vinieron a Hueico a caballo en busca de los ladrones.

Los llevaban maniatados, con cordeles que iban del cuerpo de los presos a las monturas de los policías; pero, en mitad del trayecto se esfumó José del Carmen Chiguay, sin que se percataran los capturadores ni sus compañeros de fechorías, los que sí dijeron: A nosotros nos hacía lo mismo, nos abría las puertas de las casas donde íbamos a robar y desaparecía, porque tiene fama de brujo y de los buenos.

Buscaron inútilmente por el monte y cuentan que casi al instante el tal Chiguay se encontraba en su hogar, a pesar de haber varios kilómetros de distancia, 6 a 7 por lo menos.

Al día siguiente vino la pareja que los aprehendió más 2 carabineros; al tercer día 6 carabineros; pero, todo en vano, nunca encontraron a Coché Camé, a pesar de que sus vecinos hacían solamente minutos antes que lo habían visto de su hogar y a plena pampa.

De este hecho nació el dicho popular chilote: Te hizo Coché o te hizo Coché-Came, es cuando una persona engaña a otra.

Fuente de los textos: Casos de Brujos de Chiloé, Umiliana Cárdenas Saldivia, Santiago de Chile, 1990, Editorial Universitaria.

¿De dónde Viene el nombre de Atamu?

Atamu Araki, el protagonista de mi novela, fue tomado de Atamu Tekena, activista y Ariki que peleó por los derechos territoriales de Rapa N...